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Juan-Sobejano

La innovación es un concepto que muchos se ponen en la boca sin saber muy bien ni qué es innovar ni cómo hay que ser innovador. ¿La innovación de qué? ¿De productos? ¿De servicios? ¿De procesos? ¿Innovación tecnológica? ¿Innovación social? La verdad es que en España pocos saben cómo aplicar la innovación tal como se debería, para que cambie la empresa, para que dé un vuelco en su manera de hacer las cosas. Por eso hablamos con Juan Sobejano, uno de los fundadores de Innodriven, una empresa que ayuda a las empresas a innovar a través de técnicas más próximas al diseño y fijándose más en sus usuarios/clientes. Conceptos como Design Thinking, Innovación abierta o los principios Lean están dándose a conocer, pero para muchos aún todo eso nos suena a marciano. Averigüemos entonces qué significan y cómo aplicarlos correctamente.

BlogDoiser- Innodriven es una empresa que impulsa la innovación a través del Design Thinking. ¿Qué significa este concepto?

Juan Sobejano– Fundamentalmente pensar desde la empatía con las personas. Para nosotros es clave que las empresas entiendan que no están construyendo y vendiendo productos y servicios, están resolviendo problemas que tienen las personas. De esta manera, en nuestros procesos de diseño de productos y servicios empezamos reflexionando desde lo deseable para posteriormente trabajar para hacerlo posible. El Design Thinking supone alejarse de procesos y metodologías encajonadas y estáticas encerrados en oficinas. Trabajamos con el visual thinking, que permite potenciar una metodología de learning by doing, aprender mientras se hacen cosas o incluso se juega, que resulta más enriquecedor. Además consideramos fundamental salir a la calle, observar a las personas y analizar sus problemas y cómo se relacionan en el mundo real, qué necesidades tienen, quiénes toman las decisiones… es un proceso muy de observación antropológica que completamos con entrevistas y otras herramientas de reflexión.

BD- Habláis también de la Innovación abierta. ¿Qué propulsa este tipo de innovación?

JS– La innovación abierta supone comprender que tú no lo puedes hacer todo, que hay mucho conocimiento fuera de tu organización que puedes utilizar (IA hacia dentro) o conocimiento dentro de tu organización que se puede enriquecer si lo compartes (IA hacia fuera). La clave es comprender que la información tiene valor cuando se usa, no cuando se posee, y a partir de ahí buscar herramientas, digitales o no, que te permitan crear esos modelos de trabajo y reflexión en los que introduzcas actores y conocimiento de fuera de tu organización para ser más competitivo y relevante en el mercado.

BD- Vuestra innovación es social, no tecnológica. Es un discurso contrario a lo que se lleva ahora, donde se reclama más inversión en i+D+i para conseguir nueva herramientas tecnológicas que nos ayuden a ser más productivo. ¿Qué reclamáis vosotros?

JS– No estamos en contra de la tecnología, al contrario, creemos que es fundamental, e incluso para nuestra estructura organizacional, con gente en México, Argentina, Uruguay y España es necesaria esa tecnología. Lo que decimos es que la tecnología por sí sola no es innovación, la innovación es lo que hacemos con esa tecnología, y antes de centrarse en la tecnología deberíamos centrarnos en los problemas, y a partir de ahí desarrollar o seleccionar la tecnología que mejor nos pueda ayudar a solucionar esos problemas, pero con un sentido y un modelo claro, no utilizando la tecnología porque sí.

BD- Os vendéis también como que sois una anticonsultoría. ¿En qué os diferenciáis?

JS– Vemos constantemente grandes consultoras que llegan a las empresas, cobran un dineral por aplicar una metodología propia y dicen a la dirección qué han de hacer. El problema aquí es que las metodologías no se pueden replicar de igual manera en empresas distintas, por eso es interesante el Design Thinking, porque es más abierto; además este tipo de consultores se arrogan conocimientos que en realidad no tienen, y la dirección acepta las indicaciones más por el prestigio y el nombre de la consultora que por la calidad y validez de dicha indicación. Nosotros no llegamos a una empresa y les decimos qué tienen que hacer para mejorar. Lo que nosotros hacemos es trabajar hombro con hombro con la organización, desarrollando dinámicas y modelos de trabajo donde sacamos a la luz nuevos enfoques, información oculta o herramientas de decisión que no conocen o no suelen utilizar en esa organización. A partir de ahí es la dirección la que toma decisiones.

BD- Cuáles son los principios Lean (o principio de la microinnovación)? ¿Crees que no se aplican estos principios en la mayoría de empresas? ¿Hay tiempo para pararse y reflexionar según los principios Lean?

JS– Como pasa en todas estas metodologías nuevas y efervescentes que están siendo constantemente enriquecidas con nuevas aportaciones, cada uno pone acento en los principios que ve más relevantes. Para mí los más importantes, como recogí en mi artículo Las 10 claves para introducir la microinnovación en tu empresa, son: menos es más (da pasos pequeños a costes bajos y muy concretos para llegar a tu objetivo, no pretendas construir grandes proyectos desde el minuto 0), céntrate en el cliente (es tu mejor consultor y el que te va a dar la información realmente importante para ti), trabaja en equipo (eso te va a dar distintas fuentes de conocimiento y perspectivas del problema, además de mejorar tu capacidad de captar información), utiliza el prototipado y la iteración (es decir, sé activo, sal de la oficina y busca aprender con las manos, experimentando y trabajando desde lo real) y ten una visión global (asume la complejidad y luego trata de gestionarla). Estos principios lo que van a hacer es acelerar nuestros procesos puestos que están enfocados a hacer cosas a corto plazo para ir aprendiendo y mejorando gradualmente.

BD- ¿Cómo deberían aplicarse estos principios?

JS– Primero debería haber un cambio de mentalidad en las empresas. Pero siendo consciente de que esto es muy fácil decir y más difícil hacer, nosotros aconsejamos crear grupos autónomos que funcionen según estos principios y a partir de ahí ir extendiéndolos al resto de la organización. Si son empresas pequeñas lo ideal sería enfocar un proyecto con estos principios para ver qué resultados tienen y poco a poco implantarlo en toda la organización.

BD- ¿Qué tipo de empresas son clientes vuestros? ¿Cuáles son los problemas que tendéis a solucionar?

JS– No trabajamos con un sector únicamente, sino que es de lo más variado. Solemos trabajar bastante con empresas sociales, o empresas que buscan soluciones a problemas sociales. Es lógico, puesto que son organizaciones que trabajan desde la empatía con la persona. También trabajamos con empresas más tradicionales que pretenden desarrollar un nuevo producto y quieren aplicar nuevas metodologías para ello, o repetir el uso del DT pues ya lo han hecho antes. En algunos casos hemos trabajado incluso problemas organizacionales dentro de las propias empresas para mejorar su capacidad de capturar información y mejorar su conocimiento y, además, su capacidad de innovación. Hay un tercer grupo que es el de los emprendedores, con los que trabajamos a través de aceleradoras o proyectos de emprendimiento y con los que tratamos de ayudarles a diseñar sus proyectos desde una visión distinta a la clásica del plan de empresa. La ventaja que tiene el uso de una metodología como el DT es que se adapta perfectamente a las necesidades y dimensiones de la empresa u organización con la que trabajemos.

BD- ¿Qué le faltan a las empresas españolas para que la innovación sea real?

JS– Apostar por la innovación de verdad. Innovar no es contratar a un consultor para que te haga el trabajo o cambiar el color a un producto, innovar implica cambiar la mentalidad de la empresa, de modo que gestione de manera distinta el día a día, con unos principios de gestión distintos y unos modelos de relación distintos. Nosotros somos conscientes de eso y por ello estamos trabajando en nuevas herramientas de diseño de modelos de negocio y de la cultura innovadora de la organización para que las empresas trabajen de verdad la innovación y no se limiten al marketing. Innovar no es fácil, pero tampoco es imposible y no tiene que ser caro, sólo has de integrarlo en tu día a día y hacer de la innovación parte de tu gestión diaria. Pero en España aún nos queda un buen trecho por recorrer. De momento la metodología DT está más reconocida en el centro y norte de Europa, aunque aquí ya tiene una implantación sólida.

BD- ¡Fantástico! Nos has dado una buena lección. ¡¡Gracias Juan!!

JS– ¡De nada, hombre!

Tags : entrevistas DoiserInnodrivenJuan Sobejano

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