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Coaching para comunicación con El Trampolín

“El mayor problema de la comunicación es la ilusión de que se ha logrado”. George Bernard Shaw

Creemos que el solo hecho de hablar y manifestar nuestras inquietudes es suficiente para lograr una comunicación efectiva. Ignoramos que en el acto comunicativo surgen diversos escollos que debemos atender si queremos crear verdaderas redes de cooperación.

No somos máquinas y no hacemos interpretaciones idénticas de un mismo mensaje. Todo lo contrario, las hacemos muy diversas según rasgos propios de cada quien, de cada entorno y de cada cultura organizacional.

Cuando pasamos por alto detalles como estos, nos perdemos la oportunidad de potenciar el funcionamiento de las empresas.

Empecemos por lo básico, las habilidades más simples de una buena oratoria.

Quienes logran expresar sus ideas de un forma congruente y empática, son mejores comunicadores y obtienen mejores resultados.

Un tren gerencial que emita mensajes dubitativos generará resultados pobres en el accionar de otros miembros de la organización. Entonces, resulta imprescindible determinar la naturaleza de un mensaje, sea esta persuadir, informar, pedir, etc.

Por ejemplo, Juan es gerente de un departamento y debe entregar a su superior un informe acerca del balance de su gestión trimestral. Para ello, necesita que María, su secretaria, llegue al día siguiente antes del horario de costumbre.

Juan toma previsiones y le hace su petición a María, pero no le indica cuántos minutos antes de lo acostumbrado debería ser su llegada, ni para qué. La secretaria, ignorante de la importancia detrás de aquella petición, llega con diez minutos de anticipación y Juan termina molesto con la situación. ¿Qué falló?

Las condiciones de satisfacción no fueron especificadas con claridad. Juan nunca mencionó en su petición la hora precisa a la que María debía estar en su oficina ni le informó lo importante que era aquel informe. Ahora él debe hacer una oferta a su superior con la cual deberá comprometerse estableciendo una fecha y hora exacta para subsanar la falla.

Somos las conversaciones que tenemos y las que dejamos de tener.

Si nuestras conversaciones son pobres en detalles relevantes, los resultados que tendremos serán pobres. Las peticiones y las ofertas son actos claves en la comunicación y para que estas sean efectivas, deben tener condiciones claras. Nada debe darse por sobreentendido.

No solo pedimos y ofrecemos. También afirmamos. En este caso, nos referiremos a las afirmaciones dentro del marco de la Ontología del lenguaje, donde una afirmación se clasifica en verdadera o falsa, según la posibilidad de verificar lo que se dice.

Si decimos que Pablo acostumbra irse antes de la hora de salida, es necesario que tengamos testigos y detalles claves que nos permitan realizar tales aseveraciones. En caso contrario, nuestra descripción acerca de un hecho sería falsa o podría ponerse en duda.

Imaginemos que Pablo es un excelente trabajador que rinde y produce de forma eficaz. ¿Cuánto se estaría perdiendo una organización si no verifica informaciones como estas antes de tomar decisiones trascendentales?

Elementos como estos, que a veces parecen obvios, son imprescindibles si deseas catapultar al éxito tu empresa.

Artículo realizado por Daniel Ouro, CDO y fundador de El Trampolin coaching y comunicación

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Tags : coachingcomunicacionel trampolin

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