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Protocolo de actuación ante la morosidad

El moroso se ha convertido en un habitual en el mundo mercantil. A la actividad empresarial se le ha de añadir una tarea más, que es evitar caer en las trampas de estos especialistas del timo. Para ello brindo un protocolo de actuación que sin que tengas de seguirse a rajatabla, sea una guía para auxiliar al empresario en la toma de decisiones en cuanto a si le vale la pena tomar el encargo de un determinado “cliente” o no.

Pasos del protocolo para evitar a los morosos.

Primeramente habrá que incluir en el presupuesto la forma de pago en la que, indefectiblemente, debe de cifrarse el cobro de la siguiente forma:

a) Un % que cubra materia prima y parte de mano de obra antes de empezar el trabajo. (Recomendable un 50%).

b) Otro % al empezar el trabajo. (Recomendable un 20%).

c) Otro % a mitad de la ejecución. (Recomendable un 20%).

d) El resto a final de ejecución. (Hay que intentar que no supere el 10%).

En el momento de ser aprobado el presupuesto por parte del “cliente” ineludiblemente se han de solicitar informes del “cliente” para saber si está en alguna de las listas oficiales de impagadores, léase RAI, CIRBE, incidencias judiciales. No aparecer en esas listas puede suponer una garantía adicional.
Hay que prestar especial atención a aquellos que empiezan una actividad o nos indican que las facturas van a ser giradas a una sociedad nueva. En ese caso convendría informarse del nombre y CIF de la anterior, si había una anterior o el de las personas físicas que está haciendo el encargo. Existen estrategias de ir cambiando de sociedades para que la pista del moroso se diluya.

Motivaciones y justificaciones de los morosos.

Es al “cliente” al que se le va a instalar y hacer algo, con lo que es el “cliente” el que debe aportar los recursos necesarios para conseguir el material preciso para hacer lo que ha pedido con lo que “debe ineludiblemente” aportar ese “dinero” de forma efectiva al realizar el encargo. Sus reticencias a asumir esa realidad nos pueden empezar a dar una pista del talante del “cliente” Nunca después de aprobar el presupuesto debemos echarnos atrás en el cobro de ese porcentaje inicial antes de empezar el trabajo. Ese es nuestro delito, entrar en el chantaje del “cliente” con frases como “la semana que viene” “tengo unos cobros pendientes de recibir y enseguida…” que tanto habéis escuchado y que solo ha sido una de las retahílas que emplean los profesionales del impago. Recordar siempre que es mejor estar de brazos cruzados que vender y no cobrar.

De esta forma es mejor borrar ciertos pensamientos de nuestra mente que ayudan a perpetuar las trampas de los morosos:

a) Es un cliente de toda la vida ( a veces la confianza da asco, el cliente de toda la vida también tiene tropiezos y nos puede pillar igual que los demás).

b) Es nuestro cliente principal (peor que peor, tener concentración de riesgo en ventas. Estás vendido).

c) Está forrado, mira el coche que lleva. (Los signos de ostentación de bienes no explican su liquidez).

d) Empezaré a hacer el trabajo, total la semana que viene paga.

e) Éste seguro que paga. (Presupuesto mental erróneo, si no somos capaces de respetar lo que le hemos dicho en el presupuesto que le hemos dado).

Esperamos y deseamos que estas recomendaciones ayuden a reducir la morosidad en las pymes.

Firmado por Ferran Val, fundador y asesor en Val Assessors.

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Tags : asesoria laboralmorosidadmorososVal Assessors

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