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Ponte en situación. En tu actividad laboral diaria estás constantemente en contacto con terceras personas. La mayoría de tus actos comunicativos los plasmas por escrito, y una de las principales razones es, de bien seguro, dejar evidencia de los mismos.

La finalidad principal de las comunicaciones profesionales es la de transmitir una información importante en un momento determinado del tiempo, dejando evidencia del contenido íntegro de esta y de todos los elementos que la complementan, léase archivos adjuntos en el supuesto de una comunicación electrónica.

Por norma general, la mayoría de profesionales hacen uso del correo electrónico como principal herramienta comunicativa. Lo cierto es que el correo electrónico es una tecnología de finales de los 60, que hoy en día sigue dando mucho juego, gracias a su versatilidad y facilidad de uso. No obstante, debemos hacernos una pregunta ¿Ofrece el correo electrónico garantías en cuanto a la capacidad para poder demostrar nuestros actos comunicativos?

La respuesta a esa pregunta, en contra de lo que generalmente se cree, es NO. El correo electrónico no ofrece garantías certificatorias, (se entiende por certificación la capacidad de demostrar la existencia de una comunicación, con un contenido específico, en un momento determinado del tiempo, pudiendo demostrar, así mismo, la no alteración del contenido de esa comunicación entre el momento de emisión y el de entrega en destino), pues ante cualquier contingencia, un perito informático podrá demostrar que ese acto comunicativo pudo ser fácilmente alterable por terceros, inclusive la fecha de emisión del mismo.

¿Es por lo tanto el correo electrónico, como tal, la tecnología adecuada para las comunicaciones profesionales? Después de analizar por encima el funcionamiento de esta tecnología, queda patente que no.

¿Qué podemos hacer entonces? ¿Debemos dejar de usar el correo electrónico para nuestras comunicaciones profesionales? Nada más lejos de la realidad. El correo electrónico es una tecnología útil, que puede ser complementada para garantizar el acto comunicativo en sí mismo, y por lo tanto, puede certificarse. En este caso estaríamos hablando de un correo electrónico certificado, es decir, una emisión realizada desde nuestro correo que sufre un conjunto de alteraciones, con el objetivo de poder garantizar, al menos, la entrega de un contenido específico al servidor de correo de destino (el servidor de correo más cercano al dispositivo destinatario).

En resumen. El correo electrónico certificado es una tecnología que nos permite aportar valor a nuestras comunicaciones, con el objetivo de aportar mayores garantías probatorias del acto comunicativo.

¿Es el correo electrónico certificado, en definitiva, la tecnología más segura para nuestras comunicaciones profesionales? Si quieres saber la respuesta, nos vemos en el próximo post.

 

Roger Morante Mayol, Responsable de Marqueting y Comunicación de Punto Neutro.

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Tags : correo electrónico certificadomails certificadosoferta doiserPunto Neutro

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